José Sala Mercado*

La comisión de legislación general de la Cámara de Diputados de la Nación ha dado recientemente dictamen favorable al proyecto que reforma ley 27349 de apoyo al capital emprendedor (en adelante LACE) y que ya cuenta con media sanción tras su paso por el senado. En los próximos días podría tratarse y, eventualmente, sancionarse este proyecto.

El proyecto, denominado “proyecto Parrilli”, de tan solo 7 artículos, presenta un claro riesgo para el emprendedorismo pujante nacional al apuntar sus cañones a las Sociedades por Acciones Simplificadas, tipo societario adoptado por el lenguaje común emprendedor. Mes allí de cuestiones burocráticas y registrales que abarca el proyecto en torno a las SAS y que afectarían tanto a CABA como a otras provincias (que quieran adherir a las disposiciones registrales), lo central no está allí, sino en la sola lectura de sus artículos primero y quinto que disponen:

– que la SAS únicamente puede ser constituida por emprendedores inscriptos previamente en un registro de emprendedores a cargo de la SEPyME (si no cumple con esta disposición, la sociedad será nula);

– que a las SAS se le aplican las normas de la Sociedad Anónima (salvo que la LACE disponga expresamente lo contrario);

– que la SAS no puede: hacer oferta pública de sus acciones o debentures; tener capital social superior a PESOS CINCUENTA MILLONES ($ 50.000.000.-); ser de economía mixta o con participación estatal mayoritaria; realizar operaciones de capitalización, ahorro o en cualquier forma requerir dinero o valores al público con promesas de prestaciones o beneficios futuros; explotar concesiones o servicios públicos;   ser controlante o estar controlada o participada en mas de un 30% de su capital por alguna/s de la/s antes mencionadas (esto es contradictorio con el art. 1 que solo admite la participación de emprendedores y que no da lugar a participación en la SAS de otra persona jurídica); o quedar fuera de la categoría MIPYME. Si algo de esto ocurre, la SAS de que se trate debe transformarse en un tipo social de la Ley General de Sociedades (SRL, SA, etc).

¿Por qué el peligro denunciado? Simplemente, porque la SAS, si no puede constituirse mas que por emprendedores, queda sin la posibilidad de los usuales canales de financiamiento interno (como son la participación de socios capitalistas no emprendedores en las distintas etapas de financiamiento tales como: los friends, fools and family, los ángeles, otros inversores, o incluso las personas jurídicas -a veces esta forma presentan las incubadoras, las aceleradoras, etc.-). Por otro lado, el hecho de aplicar a la SAS todas las normas imposibilita en gran medida los pactos creativos que hoy se plasman en los estatutos de SAS y que se originan por las mas diversas razones (acciones doradas, emisión de acciones a cualquier precio, clausulas de dilución, cláusulas de fijación previa de valor de precio de venta de acciones, cláusulas de arrastre para compra o venta de acciones, protocolos de familia, etc). Finalmente, según el proyecto, el crecimiento de una SAS que implique su inclusión en alguno de los supuestos señalados (art. 299 LGS), la despoja de su sistema particular y la obliga a transformarse en una sociedad comprendida en la ley general de sociedades.

 

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